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Toda la información sobre la banda The Darkness y los otros proyectos de sus componentes.

24 Abril 2009

Entrevista a The Darkness en 2003

Retro heavy

Acorde con el revisionismo de estos tiempos, The Darkness es el último descubrimiento de la escena británica: metal y glamour de los años 70

Retro heavyJustin Hawkins, entre Freddie Mercury y Def Leppard

(El País).- Aviso: para los que gusten de las historias de cenicientas musicales, ésta es imbatible. A principios del año pasado, The Darkness se pateaba los bares de Londres y condados adyacentes. A veces, el público se podía contar con los dedos de una mano. Pero los asistentes eran militantes e hicieron correr la voz; incluso, difundían discos grabados durante sus conciertos. Fuera de la capital, La Oscuridad impactaba con fuerza: en 2002, ganaron el concurso de grupos nuevos de In The City, la reunión de la industria musical en Manchester. Pocos meses después, el cuarteto reventaba salas de conciertos como Astoria y atraía a cazatalentos de las discográficas grandes. Pero ninguno daba el paso al frente, chequera en mano.

¿Qué pasaba? Justin Hawkins, de 27 años, cantante y tecladista, tiene una teoría que explica por teléfono: "Las ventas han bajado tanto que los estúpidos que firman artistas están muertos de miedo, temen perder el puesto. Sencillamente, son cobardes: decían que les encantábamos, pero ninguno se atrevía a romper el consenso. Nosotros pensamos en grande. Y ellos están acostumbrados a firmar bandas pequeñas, que tienen la aprobación de la gente cool. Luego, resulta que sólo venden 50.000 copias, ya que no gustan más que a los lectores del (semanario rockero) New Musical Express. ¡Que se joda el NME! ¡Nosotros somos material de Hustler! (revista erótica de gran tirada)".

The Darkness toca rock de estadio: riffs fieros, voz aguda, estribillos lánguidos. Y su vestimenta va acorde con semejante exhibicionismo. Un anacronismo o, tal vez, una banda de provincias, donde no llegan las noticias sobre The Strokes.

Una teoría gratificante -provincianos que se imponen sobre los sofisticados de la ciudad- que se cae a pedazos cuando te enterás de que, a fines de los años 90, tres de ellos recorrían el circuito londinense facturando una especie de tecno pop como parte del grupo Empire. Justin no se molesta: "Llevo ocho años viviendo de la música y he hecho de todo para llevar dinero a casa. He compuesto música para videos industriales o publicidad; los jingles son lo mejor, te dan buenos derechos de autor. Tengo una familia, ¿entendés?"

Sí, algo he oído: la madre de su criatura, Sue Whitehouse, es la representante de The Darkness: "Ella trabajó en la oficina de The Verve y conoce bien el negocio. Sabe qué marca regala ropa a los músicos... y me dice cuando me estoy pasando con la imagen. Dice que está bien amar a Freddie Mercury, pero que no vamos al mercado gay".

Ya lo vamos entendiendo: la ascensión de The Darkness comienza con la edición de simples independientes que hacen ruido en los rincones radiofónicos y hacen plantearse a las discográficas si están perdiéndose algo prometedor. Justin puntualiza: "Esos discos nos dieron dinero. The Darkness ha sido siempre autosuficiente. Ahora tenemos un autobús con camas, pero nos pasamos meses viajando en una furgoneta que nos alquilaban unos predicadores cristianos".

Dueños de sí mismos

Nada es casual en The Darkness: "No esperamos a que firmáramos un contrato para grabar el primer álbum. Negociamos con las compañías con el master bajo el brazo. ¿Quiénes mejores que nosotros para saber qué es The Darkness? Al final, nos quedamos con East West, aunque Sony ofrecía más dinero. No entendían: no queremos irnos a Los Angeles para trabajar con un productor de moda; sólo deseamos que editen esto tal como está, incluyendo la portada" (ver recuadro).

La esposa/representante de Justin lo puso a dieta para que su cuerpo tuviera las hechuras de un dios del rock. El aclara que se trataba de algo más que narcisismo: "Mi show es muy energético. He estado aprendiendo de los veteranos a los que hemos teloneado. Def Leppard todavía tiene lo que hay que tener. Deep Purple, no tanto".

A pesar de la excitación, Justin se expresa con el acento y con la precisión de los ingleses bien educados. "No me avergüenzo de mi origen. La industria del disco cree que el rock duro es cosa de barrios proletarios, pero eso no siempre es verdad. Hay un clasismo estúpido. Y mucha falsedad: yo detestaba el grunge, todos aquellos mocosos norteamericanos de familias con tres coches en el garaje vistiéndose como si fueran vagabundos. ¡Y engañaron a medio mundo!"

Diego A. Manrique

Aterrizaje forzoso

  • La tapa de Permission to Land parece un cruce torpe entre las del grupo Boston y las que diseñaba Hipgnosis: una modelo desnuda guía el aterrizaje de una nave espacial. Justin es consciente de que parece una parodia: "Podemos jugar a cruzar la línea, hacer cosas como llegar al festival de Glastonbury en un helicóptero, pero lo que importan son las canciones. ¡Son de verdad!"

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